Viajar sola: mi primer experiencia

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A muchas personas des la temor la simple idea de viajar solos, yo lo hice y fue mi primer viaje fuera del país. En esta nota de Mi Agenda Viajera les cuento mi experiencia, hace más de 10 años, cuando pude viajar sola a mi primer aventura fuera de mi país.

Los preparativos

En el momento que supe de la oportunidad de viajar sola a otro país, inicié con todos los preparativos y consultas a conocidos. En ese momento no se encontraba tanta información en Internet como ahora. De esta manera pude realizar la reserva de un hotel en el centro de la ciudad y buscar algunas actividades para realizar.

Además de preparar bien mi equipaje y subirme a un avión por primera vez, tenía que pensar muy bien cómo moverme en la ciudad, a qué horas salir y otros aspectos de seguridad, más por el hecho de viajar sola.

Tomé la decisión de quedarme en un hotel un poco costoso, pero que estaba muy bien en ubicación y seguridad. Fue una de las mejores decisiones pues estaba a dos calles de una avenida muy concurrida donde había mucho ambientes y actividades para realizar. También, la atención fue muy buena con la ayuda de tours y actividades para realizar en la ciudad.

Dentro del Museo del Obispado.

Mi experiencia

Este primer viaje que realicé fue a la bellísima ciudad de Monterrey, México. La oportunidad se dio por un Congreso Académico al cual pude asistir para presentar los resultados de mi Proyecto final de graduación. En ese momento fue algo nuevo para mí, pues iba completamente sola a un congreso, sin amigos, profesores o gente conocida.

Como fue un viaje donde tenía actividades académicas, no disponía de mucho tiempo para hacer turismo, pero logré aprovechar los días al máximo. El congreso iniciaba martes y yo llegué domingo en la mañana. El tiempo suficiente para recorrer un poco el centro de la ciudad. Y efectivamente eso hice.

Después de perderme en el aeropuerto de la Ciudad de México (recuerden que era mi primer viaje en avión y nunca había estado en un aeropuerto tan grande) logré llegar a Monterrey y luego al hotel donde me hospedaba. Desde el primer momento sentí la gran hospitalidad de los mexicanos en todo momento. Fue muy fácil preguntar direcciones o pedir algo en un restaurante porque siempre estaban dispuestos a ayudar.

Ya instalada en el hotel, dejé todo y fui a recorrer las calles de Monterrey. Pasé por una avenida peatonal, donde podía encontrar de todo: locales comerciales, restaurantes y hasta una tienda de animales donde había un chimpancé llamado Timo. No recuerdo bien por qué o cómo estaba ahí, pero sí llamó mi atención verlo en vivo.

Recuerdo muy bien que memoricé el camino de regreso del hotel para evitar perderme en esta ciudad totalmente nueva para mí. En aquel tiempo (2010) no tenía smartphone con GPS o aplicaciones con mapa del lugar, tenía que guiarme con mapas impresos de la ciudad o preguntando a las personas en la calle. Eso nunca falla.

Al siguiente día, contraté un tour que me llevó por un recorrido a los principales lugares de la ciudad. Primero hicimos un recorrido por la Macroplaza, donde es posible ver la Catedral, el Faro del Comercio, la Fuente de la Vida, hasta llegar al Palacio de Gobierno. Luego fuimos al Museo de historia, donde iniciamos el recorrido en lancha por un canal artificial hasta llegar al Parque fundidora, en ese recorrido tuvimos una vista excelente al famoso Cerro de la Silla. Luego fuimos a comer una de las especialidades de Monterrey, el cabrito. El guía nos llevó a un restaurante llamado el Rey del Cabrito, donde pudimos almorzar para luego ir al espectacular Mirador de Asta Bandera, donde hay unas vistas bellísimas de toda la ciudad de Monterrey.

Los días siguientes los destiné a asistir al Congreso, donde pude conocer gente maravillosa, con cuales compartí esos días, además de conocer diversos restaurantes y bares de la ciudad. En ese momento ya me sentía más segura y parte del lugar. El último día del evento varios asistentes organizaron un asado en una casa particular, donde pude probar muchas carnes y bebidas de la zona (principalmente tequila y vino). Lo que más disfruté fueron las anécdotas de las personas que conocí y las diferencias de costumbres, idioma y cultura.

Cerro de la silla, Monterrey. Viajar sola
Canal artificial con vista al Cerro de la silla.

Algunos tips para viajar sola

Si van a viajar solos lo primero es investigar sobre la seguridad de la zona que van a visitar. Sigan las recomendaciones de las personas que viven ahí para evitar cualquier mala experiencia.

La planeación siempre es clave en cualquier viaje, más aún si de viajar sola o solo se trata. Esto permite aprovechar mejor el tiempo y evitar tomar riesgos como transportes informales o tour que venden en la calle.

Busca actividades que no dependan de un cupo mínimo de personas, si son grupos abiertos mejor, porque así podrás conocer personas con tus mismos intereses y llevarte buenos recuerdos. Si te gusta más andar en solitario, entonces busca actividades que te permitan libertad para moverte, como museos, parques, recorridos no guiados, etc. Todo va a depender de tus gustos y expectativas.

Lo más importante es que te atrevas a viajar solo o acompañado, pero hazlo. En el camino encontrarás gente y amigos que te acompañarán en tus aventuras. Viaja y sé feliz.

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